fbpx Saltar al contenido

Independencia de Grecia

marzo 24, 2021

Este año, 2021, se conmemoran 200 años de la declaración de Independencia de Grecia. Con esta entrada me gustaría homenajear este hecho. Suceso en el que muchos griegos y simpatizantes de la rebelión dieron sus vidas por ver a una Grecia liberada del Imperio Otomano. El lema Ελευθερία ή Θάνατος (Libertad o Muerte) les acompañan desde entonces hasta nuestros días.

Este, a mi parecer, es un buen resumen de la independencia helena. Sin entrar en muchos detalles, de los cuales hablaré en otras entradas, recorreremos un periodo, a día de hoy, algo controvertido para algunos. No soy griego, pero me alegro de que lucharan por su libertad, por su historia, por sus valores, por sus orígenes, por lo que ellos entendían que era Grecia. Συγχαρητήρια! (¡Felicidades!).

Para terminar decirle a los griegos que sigan luchando por su país, que estén orgullosos de todo lo que han conseguido y consiguen. Cierto que vivimos momentos difíciles, pero paso a paso todos juntos saldrán de este bache, de peores situaciones han salido. Mucho ánimo. Υγεία! (¡Salud!)

Guerra de Independencia de Grecia

La evolución de la independencia griega del Imperio Otomano surge en el siglo XVIII, cuando el desinterés del estado otomano y la perversión de sus burócratas, incrementaron la inquietud de los pueblos de los Balcanes. La anarquía aumentó, creándose bandas de ladrones y asesinos por la zona montañosas y flotas de piratas en la parte Este del Mediterráneo.

Los estados griegos conservaron su identidad gracias a la Iglesia pese a la dominación otomana. El gobierno otomano se sumergió en una tremenda corrupción, lo que los incapacitó para salir de su propio declive, sumiéndolos en continuas batallas. Rusia anhelaba una puerta hacia el Mediterráneo pero Austria los frenó ya que estos querían la zona de los Balcanes. Por otra parte, Francia y Gran Bretaña trataron de evitar la expansión de estos estados, apoyando al Imperio Otomano. Sin embargo, la decadencia del Imperio Otomano fue cada vez más clara, mientras que en Occidente consolidaban sus instituciones.

A principios del siglo XIX, la sociedad otomana pedía la realización de una reforma que salvara al Imperio del declive. Sin embargo, esta labor no pudo realizarse generando una crisis en 1804, cuando los serbios se alzaron en contra del Imperio Otomano, proclamando así la independencia. La opresión otomana fue criminal, aunque más tarde Serbia se volvió a sublevar en 1815. También, las élites europeas proclamaron la guerra a Constantinopla: Gran Bretaña invadió Egipto en 1802 y el Imperio ruso ocupó la Besarabia, Moldavia y Valaquia de 1806 a 1812. Este hecho ocasionó un duro golpe contra el territorio del Imperio Otomano.

Si habéis llegado hasta aquí diréis, ¿y Grecia? A veces es mejor dar unos antecedentes para comprender que es lo que impulsó el alzamiento de Grecia. Bueno sigamos, mientras tanto, en Grecia, aumentaron los colectivos secretos que, con el apoyo de los europeos, propagaron la creencia de la independencia y la instauración de una Grecia libre. Además, Rusia animó también a los primeros activistas políticos griegos con la intención de obtener una mayor influencia sobre los Balcanes.

En un principio, los dirigentes independentistas helenos soñaron con una revolución general que levantara, junto a su pueblo, a los rumanos, búlgaros y serbios contra Constantinopla. Estas fantásticas teorías se vinieron abajo, pues las desavenencias entre los pueblos balcánicos eran algo intensas. Ninguno quería someterse al otro, ni ser mandados por sus líderes. El 25 de marzo de 1821, Germanos, obispo de Patras, perteneciente a un grupo secreto independentista, elevó la bandera de la rebelión en el monasterio de Ayia Lavra, cerca de Calavrita. Nuevamente, la Iglesia Ortodoxa consolidó su liderazgo sobre el pueblo.

De este modo, da comienzo a una larga guerra que involucró a varias fuerzas europeas. Ese mismo mes, los dirigentes nacionalistas Colocotronis y Mauromilakis levantaron Morea e invadieron su capital, Tripolilzia. En enero del año siguiente, ya en 1822, se reunió un Congreso en Epidauro que proclamó la independencia de Grecia estableciendo una constitución democrática. Además, con la ayuda de sus simpatizantes occidentales, otorgó la presidencia a Colocotronis. En Europa, se hicieron jornadas culturales con la intención de obtener ayuda para los sublevados. El poeta y escritor romántico Lord Byron y otros compañeros se alistaron en Ginebra con el deseo de combatir junto a los nacionalistas helenos.

Los otomanos respondieron con matanzas, destacando la masacre de la isla de Quios. Estos horribles sucesos de la represión se extendieron pronto por Europa, haciendo que el alzamiento, en contra del absolutismo otomano, se viese con simpatía por la opinión pública. Los conservadores tampoco se negaron a colaborar, al pensar que el levantamiento era una nueva contienda entre el cristianismo y el islam. El gobierno ruso quiso intervenir en ayuda de los helenos pero el canciller austríaco Metternich, simpatizante de un equilibrio europeo, lo frenó. Sin embargo, en marzo de 1823, la Gran Bretaña de Lord Canning aceptó la creación de una futura nación griega independiente por lo que entregó apoyo naval y armamentístico a los insurgentes. El pachá de Egipto, Mehemet Alí, envió a Morea un ejército de 30.000 hombres en apoyo al emperador otomano, mientras los griegos ocupaban la isla de Creta.

La clara incapacidad de respuesta por parte de los helenos y la pública superioridad militar de los otomanos, Gran Bretaña, Francia y Rusia firmaron el Tratado de Londres en 1827 por el que decidieron actuar en la disputa. Estos enviaron una armada aliada en contra del sultán que, en la batalla de Navarino, quedó prácticamente destrozada. El conde de Capodistria fue proclamado regente de Grecia, con la intención de moderar las aspiraciones del movimiento nacionalista. Tras las nuevas derrotas otomanas, a través de las habilidades diplomáticas de Prusia, las fuerzas combatientes aprobaron el Tratado de Adrianópolis en 1829. Gracias a este pacto, el gobierno de ruso obtuvo la desembocadura del río Danubio y el deber de defender a Serbia y Grecia. Ambas soberanías fueron reconocidas en la Conferencia de Londres en 1830.

El conde de Capodistria intentó organizar un nuevo estado pero su proyecto fracasó por la dañada economía, la falta de una clase culta dirigente y, sobre todo, por la rivalidad de los líderes de la guerra de Independencia, los cuales llegaron a enfrentarse por el reparto de botín y de poder. El 9 de octubre de 1831, el conde fue asesinado en los escalones de la iglesia de San Espiridón, en Nauplia por dos cabecillas locales, soberbios y ansiosos de poder. En mayo de 1832, las fuerzas europeas establecieron un mandato sobre Grecia y aceptaron a Otón I, el hijo del rey Luis I de Bavaria, como el primer gobernador de este pequeño aunque independiente reino griego.

error: ¡Contenido Protegido!